Pintura

¿Quién era Munch?

February 10, 2016

El noruego Edvard Munch (1863-1944) fue un pintor simbolista, cerca del fauve poco después y también al expresionismo. Es por tanto un pintor muy de su tiempo, pero que a la vez abre pasillos un poco tenebrosos hacia el futuro … Hasta casi sus 80 años y estando en Nueva York no empezó a ser Munch, el gran pintor internacional en fama y estima que conocemos hoy; hombre solitario y taciturno, Munch apenas era conocido fuera de Noruega, aunque hizo -a finales del XIX- el inevitable viaje al París del momento, de donde surgió un lienzo mucho de este tiempo, como es Rue Lafayette, del 1891, en el que desde un balcón un caballero contempla la calle…

munch

Munch nos suena -en parte con razón- como un pintor de estados de angustia, ya que lo mejor de su pintura no quiere retratar exteriores, sino almas o psiques: aquí podemos incluir inevitablemente El grito (1893), quizás su cuadro más famoso, o Ansiedad, de 1894 … Telas, a la vez, luminosas y oscuras, en la que los seres retratados sin voluntad de retratar parecen abrumados por una realidad o una atmósfera terribles y irrespirables. Opresoras. Igual ocurre con Melancolía, también del 1894. Con el paso del tiempo, Munch se liberó un poco de estas opresiones y llegó a otros campos solitarios pero menos inclementes. De esta etapa está su Madonna, de 1895, o Playa, del 1904, o incluso Autorretrato ante la pared de la casa -1926- o Autorretrato con cabeza de bacalao sobre plato (1942), en el que las figuras son más precisas y nítidas -algunos dirían que menos modernas-, pero persiste el aire solitario y solipsista del retratado. Munch -que terminó dejando toda su obra y su legado en la ciudad de Oslo- escribió textos y reflexiones muy espontáneas sobre arte que suelen recogerse en un volumen titulado El friso de la vida y que ahora acaba de editar Nórdica de Madrid, quizá porque coincide con la gran exposición sobre Munch -Arquetips-, que se puede ver hasta el 17 de enero en el Museo Thyssen, con un cartel que reproduce Madre e hija (1897), el retrato de dos mujeres juntas y separadas para que todo el aire y la hierba se llaman únicamente soledad. Así termina uno de sus escritos, que a menudo tienen algo de poemático: El ahora / nació un / dolor un poco de esperanza / un poco de sonrisa / la sonrisa se desvaneció / los suspiros se / fueron apagando / Pasaron los milenios / y apellidos pisaron / linajes. Víctima de no pocas crisis nerviosas (se recluía voluntariamente en hospitales), Edvard Munch es como el pintor de los terrores y las neblinas vitales. No es casual (si pensamos en Van Gogh o en tantos otros) que el tormento lo llevara, con su pintura, mucho más allá. El grito ciertamente es un cuadro excepcional, pero Munch el solitario no termina en esta obra emblemática … En general / el arte surge / de la necesidad de un ser humano / de comunicarse / con otro. Mucha soledad, un vago misterio, y un dolor que crea desde la profundidad y hacia esa misma profundidad. Creo que Munch no era muy conocido entre nosotros. Inmerecidamente.

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